La entrada que toca hoy no pega con este blog porque no tiene nada que ver con mis dibujos, pero quería contar mi experiencia y advertir a cualquiera que pueda leer esto, para que no le pase lo que a mí.
Todo comenzó cuando decidí realizar algún curso de Diseñador Gráfico para poder complementar mi posible trabajo como dibujante. Dado que vivir del lápiz es complicado, quiero tener alguna alternativa sin tener que recurrir a la informática que actualmente no me satisface en absoluto. Empecé a echar un vistazo y caí en la web de Deusto Formación. He tomado unos pantallazos por si cambian o quitan algo.
Yo vi el siguiente anuncio:

Y procedí a rellenar el formulario que hay justo debajo de lo que veis para solicitar más información, puesto que por ninguna parte aparece el precio del curso. Me gustaría recalcar en este punto que “El curso incluye una licencia oficial del software [...] Está disponible también una versión especial del curso que no incluye el software“. Es decir, según su publicidad, el curso, por defecto, incluye el software. Si lo quieres sin software, tendrás que indicarlo. A mí me parecía bien porque de hecho uno de los alicientes era tener el software legal para aprender con él sin tener que descargármelo de, pongamos, el eMule.
A los pocos días me llama un caballero para ampliar mi información y matricularme. Me gusta lo que me cuenta y, yo que soy así, me dejo matricular. Me pide el número de mi tarjeta de crédito para cobrarme 100€ en concepto de no-recuerdo-qué. El curso en total vale unos 1000€, por cierto. Le doy el número de la tarjeta y graba la conversación por los temas legales y eso. A todo esto, yo estaba en la oficina; para hablar por teléfono me salí de la sala. Al volver, comprobé los movimientos de mi cuenta bancaria y ya me habían cobrado. Mientras hablaba por teléfono. Otra cosa no, pero rápidos cobrando lo son tela.
En los días siguientes una persona me convenció de que no era buena idea hacer el curso con esta gente. Y la verdad es que no pienso hacer más cursos online, eso desde luego. Esta persona me estuvo pasando enlaces de páginas web con opiniones de personas descontentas con la empresa. No aparecía nadie contento de haber hecho un curso con ellos. Y no me extraña.
Pocos días después de haberme matriculado me mandaron un correo con mis datos para acceder al campus virtual. Yo entré y me dirigí a la sección de consultas a secretaría para solicitar la baja del curso. Lo quería hacer antes de que me llegara la documentación para que fuera menos lío, y así se lo conté a la mujer que me llamó. Dijo que pasaría la nota de la baja.
Poco después me llama un hombre para preguntarme por las razones por las que me daba de baja. No se me ocurrió mejor excusa que decirle que me acababa de quedar en paro -como ocurrió realmente poco después- y que la cuantía del curso me parecía demasiado dinero en mi situación. El hombre me dijo que si esa era mi situación, podía hacerme una oferta: 3 meses de prueba y a partir de ahí me empezarían a cobrar, si yo quería continuar, haciéndome un 30% de descuento. Me pareció una buena oferta y le dije que adelante. Inocente de mí.
Días después me llegó la documentación. Al abrirla observo estupefacto que no es del curso que yo solicité, sino de un curso de diseño web. Me pongo en contacto con secretaría para comunicarlo y me llaman poco después para ver qué ha ocurrido. Ellos me han matriculado en el curso de diseño web; yo había pedido el de diseño gráfico. “Oh, no se preocupe, en unos días mandamos al mensajero para que recoja esa documentación y entregue la correspondiente a su curso”.
Y así, unos días después, me llega por fin la documentación adecuada. Le echo un vistazo y ahí no tengo pegas que poner. La documentación es impecable, muy bien organizada, muy bien escrita y presentada, con ejercicios constantemente y resúmenes de cada tema. Incluso varios CDs con cursos para el software. La documentación, perfecta.
El curso, más de tres meses después, en el campus online seguía siendo el de diseño web. Me quejé de eso más de tres veces. Tenía la documentación, pero me quejé en enero de que no tenía el software. La señorita me dijo que mi curso era sin software. Yo le dije que no podía ser, que una de las razones de que yo quisiera hacer el curso era precisamente eso y que el hombre que me lo ofreció hizo hincapié en que lo del software era muy interesante. Yo quería el curso CON software y así me lo ofertaron. Le pedí que revisaran la grabación.
Pasaron dos meses sin tener noticia de ellos hasta que me volvieron a llamar:
-Buenos días, señor Hernández, le llamo de Deusto Formación en relación al curso que tiene con nosotros. Era para saber si ya está todo correcto.
-Pues no, me sigue faltando el software.
-Verá, señor, respecto a eso… hemos revisado la grabación y en ella no se dice nada del software. Ni que se incluya ni que no. Además, el curso sin software son 81 €, aunque nosotros por error le hayamos cobrado 58, pero con software serían 91 €.
Yo en este momento no quise entender que ya me habían cobrado, sino que iban a hacerlo. Al día siguiente confirmé que ya estaba cobrado, el día dos de marzo.
-Sí, pero eso era en caso de que yo quisiera seguir con el curso. Es decir, a mí lo último que me ofrecieron fue estar tres meses a prueba y luego, en caso de estar conforme y querer seguir adelante, empezarían a cobrarme. Pues bien, no estoy conforme, quiero que me den de baja y que me devuelvan mi dinero.
-Bueno, señor, pues entonces tengo que pasar nota de la baja, porque en este departamento no nos encargamos de ese trámite.
Y así quedó la cosa. Son timadores profesionales. El cobro que me han hecho del primer mes no es un pago domiciliado, puesto que en ningún momento les he dado mi número de cuenta. Me han cobrado “manualmente” a la tarjeta. En el detalle del movimiento aparece como una compra. Esto quiere decir que no me va a llegar un recibo del banco como sí me llega, por ejemplo, por los pagos que cada mes hago a la ESDIP. Me he puesto en contacto con mi banco, Caja Madrid, y me han dicho que al ser un cobro por tarjeta primero tengo que pedir a la empresa que me ha cobrado, que me devuelvan mi dinero. Si lo que me dicen no me convence o se niegan, entonces tengo que ir a una oficina de la caja para hacer las gestiones para intentar reclamar mi dinero, y no me aseguran que lo vaya a recuperar. Si fuera una domiciliación yo podría pedir que me lo devolvieran y que no le volvieran a pagar sin ningún problema.
Unas semanas más tarde, viendo que no me llaman, me decido a llamar yo. Busco en internet el número de teléfono correspondiente al 902 que te dan como número de contacto y llamo. Me pasan con el departamento adecuado y le cuento la historia. La chica me dice que va a pasar nota a dirección y que como muy tarde la semana siguiente me llaman. Pero que no cree que vaya a ser posible darme de baja y devolverme el dinero puesto que yo he hecho una compra y ya ha pasado el plazo de quince días para la devolución. Lo tienen todo perfectamente planeado: no te ofrecen formación sino que te venden un producto. Es increíble. Hace ya más de dos semanas de esto y no me ha llamado nadie. Y me han cobrado otro mes. Mi siguiente paso será cancelar la tarjeta que están usando para cobrarme. Verás como el mes que viene cuando vean que les da error al intentar cobrarme me llaman en seguida. Timadores…
Al final la historia tuvo final feliz, sospecho que porque nunca empecé el curso en el campus virtual. Me llamó una mujer para ofrecerme el curso con software por el precio que estaba pagando, pero le dije que no, que no quería ni software ni curso. Ella dijo que lo entendía, que veía en mi historial que conmigo no habían sido más que problemas. Así que procedió a la baja. Estamos hablando de principios de abril. No me cobraron la mensualidad y al final pasaron a recogerme la documentación y me ingresaron por transferencia todo lo que pagué. He tenido mucha suerte, pero NO LE RECOMIENDO A NADIE HACER CURSOS CON DEUSTO FORMACIÓN, EMPRESA TAMBIÉN CONOCIDA COMO CEAC. Avisados quedáis.
Resumiendo: te ofrecen un curso con software diciéndote que es un aliciente. A continuación te vuelven a llamar, grabando la conversación, dándote el precio del curso sin software y no haciendo mención al mismo. Te matriculan en el curso que no es y te mandan la documentación del curso erróneo. Te cambian la documentación, pero en el campus virtual sigues matriculado en el curso erróneo. Tras muchas quejas por el software te descubren el pastel, además de que te están cobrando sin tu consentimiento por un curso que ya no quieres hacer. Y encima, el método que usan para cobrarte está pensado para que sea más difícil recuperar tu dinero. Timadores profesionales.